02/13/2014 - 07:33

Traigan al Consejo de Seguridad

Desde agosto del año pasado, cuando Bashar Al-Assad perpetró un horrible ataque contra su propio pueblo en Ghouta, ha aumentado la oposición popular a las armas químicas en todo Oriente Medio. Las personas de la región, que han visto imágenes de niños asesinados a causa de armas químicas, entienden ahora claramente la crueldad de las mismas.

El gobierno sirio ha aceptado renunciar a sus arsenales químicos. Aparentemente este es el momento adecuado para establecer una zona libre de armas químicas en la región. Sin embargo, existen graves obstáculos para ello, y Oriente Medio tiene un historial bastante deficiente en lo que al establecimiento de mecanismos de seguridad colectiva refiere. Creo que lo que se necesita es una iniciativa apoyada por la ONU para prohibir las armas químicas.

En la Primera Ronda abordé los beneficios del establecimiento de una zona libre de armas químicas: protegería a los civiles, contribuiría a la seguridad regional y aprovecharía el impulso diplomático generado a raíz de acuerdos recientes celebrados entre países occidentales con Siria e Irán. También indiqué los obstáculos, principalmente que resulta improbable que Israel y Egipto sientan que tienen incentivos suficientes para establecer una zona así.

Emily Landau no está de acuerdo conmigo sobre este último punto, y escribe que "siempre y cuando las negociaciones para la prohibición de armas químicas se lleven a cabo en el contexto de un proceso de seguridad regional, resultaría bastante inconcebible que Israel no participara". No obstante, aun cuando tuviera razón, su posición todavía requiere un proceso de seguridad regional de un tipo que nunca ha existido antes.

No soy optimista en cuanto a que los países de la región inicien este proceso por su cuenta. Sin embargo, si el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas organizara una conferencia internacional sobre la prohibición de armas químicas en Oriente Medio, las naciones que están en duda se sentirían bastante presionadas para participar. Si Naciones Unidas promoviera una iniciativa de alto perfil para prohibir una clase horrible de armas de la región, a ninguna nación -ni siquiera a Egipto o Israel- le gustaría que la vieran como un obstáculo. Hay que admitir que una iniciativa internacional similar para prohibir todas las armas de destrucción masiva de la región terminó en fracaso (o al menos parece estar estancada por ahora). No obstante, prohibir las armas químicas es, al menos en teoría, mucho más simple que prohibir todas las armas de destrucción masiva. Las circunstancias políticas en Oriente Medio están cambiando de forma rápida e impredecible y, si alguna iniciativa internacional para eliminar las armas químicas tiene alguna posibilidad de éxito, la comunidad internacional tiene la responsabilidad de intentarlo.

Durante décadas Oriente Medio ha venido soportando demasiadas guerras y sufrimiento. Ahora, tras la primavera árabe, está pasando por una crisis de inestabilidad. Egipto no parece estar mucho más cerca de resolver sus tensiones políticas que en los primeros días de su revolución. En Siria arrasa una guerra civil que podría extenderse a países como El Líbano e Iraq. No puede descartarse un colapso total en la región. De tener éxito, una iniciativa internacional para prohibir las armas químicas podría no solo eliminar armas de una brutalidad terrible, sino también contribuir a crear un mecanismo de estabilidad en una turbulenta región del mundo.