02/20/2014 - 04:45

Incluso en Oriente Medio puede haber esperanza si hay diálogo

El ataque con armas químicas cerca de Damasco en agosto del año pasado fue un punto bajo en la guerra civil siria. Sin embargo, las armas químicas han sido responsables solo de una pequeña parte de las víctimas del conflicto. En la guerra, también en las guerras civiles, pueden consumarse actos de una terrible violencia a través de diversos medios. En Siria, las "bombas-barril" rudimentarias lanzadas desde helicópteros han causado miles de muertes. Un informe reciente elaborado por un grupo de ex fiscales encargados de la investigación de crímenes de guerra presenta pruebas claras de que miles de detenidos han sido asesinados y muchos han sido torturados por el régimen de Assad. A su vez, un nuevo informe de las Naciones Unidas aborda las torturas, mutilaciones y abusos sexuales de niños sirios. El colapso en la seguridad siria ha sido catastrófico, pero este no se debe a las armas químicas. Si quiere mejorarse la seguridad en Siria, debe prestarse atención a las causas subyacentes de la hostilidad y el conflicto. Esto vale tanto para Siria como para todo Oriente Medio, tanto dentro como entre los estados.

De todas maneras, las armas químicas pueden ser una manera de iniciar un diálogo sumamente necesario sobre un amplio espectro de temas de seguridad en Oriente Medio. La comunidad internacional clasifica a las armas químicas como armas de destrucción masiva. Se trata de objetos condenados de forma casi universal. Este amplio acuerdo internacional, así como su potencial para utilizarlo para iniciar el diálogo regional, son parte de los fundamentos para comenzar a hablar sobre una zona libre de armas químicas en Oriente Medio.

Este debate solo podrá comenzar luego de que Siria haya cumplido totalmente su nuevo compromiso de eliminar sus armas químicas, pero por desgracia parece que Siria está dando largas al asunto. Algunos informes indican que, antes de que un cargamento de armas químicas abandonara Siria el 10 de febrero, Damasco había transportado fuera del país menos del 5 por ciento de las armas químicas que había acordado sacar antes de fines de 2013. Hay que admitir que el régimen de Assad enfrenta desafíos para recopilar y transportar sus materiales químicos peligrosos, y sus iniciativas se ven obstaculizadas tanto por la guerra civil como por el clima invernal. Sin embargo, la misión conjunta que supervisa la destrucción de las armas químicas en Siria afirmó que el país tiene el equipo y los materiales necesarios para hacerlo. Estados Unidos se ha quejado de la demora de Siria, la Organización para la Prohibición de Armas Químicas también ha expresado su preocupación, y el Consejo de Seguridad de la ONU ha exhortado a Siria a acelerar el proceso. Entretanto, el director de inteligencia nacional de Estados Unidos, James Clapper, advirtió a fines de enero que Siria puede tener la capacidad de producir agentes biológicos letales y liberarlos a través de sistemas de armas convencionales existentes. Aun así, si Siria cumple finalmente el plazo previsto para eliminar todas sus armas químicas, en junio, será posible avanzar hacia el establecimiento de una zona libre de armas químicas.

Convergencia. Radwan Ziadeh, en su ensayo de la Segunda Ronda, sostuvo que probablemente los países de la región no podrán iniciar por su cuenta un proceso para establecer una zona libre de armas químicas. Comparto su opinión. Sin embargo, mientras Ziadeh sugiere que la Organización de las Naciones Unidas debe tomar la iniciativa para establecer dicha zona, yo sostengo que Estados Unidos, Rusia y quizás los países de la Unión Europea deberían encabezar esta iniciativa. Estos países tienen una gran influencia en la región, tanto de forma individual como colectiva, y creo que tendrían más posibilidades que las Naciones Unidas de incorporar a los aliados regionales.

Ziadeh y yo estamos de acuerdo en que, dado que las negociaciones sobre las armas químicas parecen apuntar a un interés común entre los países de la región, pueden ser un punto de partida útil para las negociaciones sobre cuestiones de seguridad regional más amplias. A su vez, los debates sobre las armas químicas pueden ayudar a establecer un mecanismo duradero para alcanzar la seguridad y la estabilidad en la región. Entonces, esta mesa redonda ha revelado que existen puntos de convergencia, quizás inesperados. Ha hecho énfasis en que el diálogo, cualquiera sea su formato, es importante y puede ser fructífero. Me quedo con la esperanza de que es posible avanzar hacia la solución de los problemas de la región.

En Oriente Medio, las posturas de los países sobre los temas de seguridad regional están muy arraigadas. Sin embargo, aferrarse a estos puntos de vista tradicionales no ha solucionado los problemas de la región. De alguna forma Oriente Medio deberá romper con su dinámica de seguridad actual. A pesar de todos los obstáculos que se interponen, el establecimiento de una zona libre de armas químicas y los debates tendientes a ello pueden resultar ser un primer paso.