03/21/2014 - 11:14

Antes de los reactores se requieren sistemas adecuados

Aproximadamente cuatro docenas de países que no gozan de energía nuclear están considerando adoptar su uso, pero en realidad, demostrar interés en la energía nuclear y estructurar un sector nuclear son dos cosas distintas; especialmente para los países en vías de desarrollo, que comprenden la mayoría de las cuatro docenas de países mencionadas previamente. La energía nuclear es una propuesta compleja de ingeniería. Requiere un compromiso financiero significativo. No se puede justificar a menos que ya exista una extensa red eléctrica. Por estas razones, entre otras, la mayoría de los países en vías de desarrollo que están considerando adoptar la energía nuclear no construirán ningún reactor en un futuro previsible.

Algunos países irán forjando el camino, por ejemplo, Turquía está preparando la construcción de la primera instalación de energía nuclear. Sin embargo, la mayoría del aumento en la capacidad nuclear será dentro de algunos países, en particular China y la India, donde ya se suministra la energía nuclear y donde el crecimiento económico crea una alta demanda energética. De cualquier modo, los países en vías de desarrollo que ya han adoptado la energía nuclear, ya sean nuevos participantes, tales como Turquía, o veteranos, tales como China, se enfrentan a desafíos graves que van más allá de la ingeniería, el financiamiento y las redes eléctricas. En particular, deben establecer tres cosas: un proceso bien planificado y sostenible para el desarrollo nuclear, un marco adecuado para la seguridad y un acercamiento provechoso para responder a la actitud del público sobre la energía nuclear.

Un proceso bien planificado para el desarrollo sostenible crea expectativas realistas sobre la velocidad y la magnitud del establecimiento de un sector nuclear. Establece procedimientos confiables para responder a problemas, tales como escoger el diseño de  los reactores. Fomenta el monitoreo y la mejora constante. Sin dicho proceso de desarrollo, los programas de energía nuclear suelen ser costosos y requieren mucho tiempo.

Marcos razonables y organizaciones con buen funcionamiento para la seguridad nuclear pueden minimizar los riesgos intrínsecos en las centrales nucleares. Aunque las mejoras en el diseño de reactores en los últimos años han robustecido la seguridad en las centrales nucleares, a menudo los países en vías de desarrollo deben esforzarse para superar la escasez de personal calificado y con experiencia y deficiencias en la capacidad técnica.

La aceptación pública de la energía nuclear es la clave para la expansión de los sectores nucleares y en última instancia, para su operación segura. En las naciones donde el diseño de política no es transparente, la opinión pública suele recibir poca atención durante las etapas tempranas de desarrollo nuclear. A la larga esto puede ser un gran problema.

Los desafíos en China. Hoy en día, el país más ambicioso del mundo con energía nuclear es China, el cual opera 20 reactores, está construyendo 28 más y está por empezar la construcción de otros más. Pero China se ha enfrentado y, varias veces, ha tenido problemas con cada uno de los tres desafíos identificados previamente.

En referente al desarrollo y planeamiento nuclear, China ha hecho un extraordinario esfuerzo para comprometerse con la energía nuclear, aunque sus planes fueron alterados, en cierto modo, debido al accidente de la Central Nuclear Fukushima Daiichi. Durante la secuela inmediata de ese accidente, el gobierno chino declaró que no ajustaría su política entera para el desarrollo de la energía nuclear. Sin embargo, suspendió temporalmente la aprobación de nuevos proyectos y también reforzó los requisitos de seguridad. También redujo la meta cuantitativa para la capacidad nuclear instalada. En la actualidad, el gobierno pronostica que instalarán 58 gigavatios de capacidad nuclear para el 2020, en vez de los 80 gigavatios que se había pensando antes de Fukushima. Además, China canceló sus planes para construir reactores de segunda generación y en vez utiliza los diseños de tercera generación. Obviamente los diseños avanzados son más seguros. Sin embargo, este cambio ha retrasado el desarrollo de la energía nuclear en China, encareció más de lo imprevisto el proceso y ha impactado significativamente a los fabricantes de equipos nucleares. Además resalta el hecho de que los planes previos en China para la energía nuclear dependían demasiado de los diseños de segunda generación.

En referente a la seguridad, el sector nuclear en China ha mantenido un récord relativamente limpio hasta ahora. Pero es muy debatible si se han establecido sistemas de seguridad y una cultura fuerte de seguridad dentro de la industria nuclear. Por ejemplo, algunos fabricantes de equipo de seguridad nuclear, una vez obtenidas las certificaciones necesarias, pueden ser permisivos y laxos con el seguimiento de los reglamentos y con la implementación de procedimientos para la garantía de calidad. Suelen comprar materia prima de bajo nivel y externalizan el trabajo utilizando subcontratistas no calificados. De la misma manera, algunas compañías de servicios descuidan los controles de calidad y aceptan productos de los fabricantes que deberían ser rechazados. El sistema regulatorio nuclear de China también necesita mejoras. Las áreas preocupantes son las siguientes: escasez de fuerzas laborales para las inspecciones de seguridad in situ, procedimientos inadecuados para la inspección y supervisión in situ y falta de tecnologías avanzadas de pruebas y metodologías analíticas.

El gobierno de China es centralizado y su sistema político cerrado. Pero eso no significa que la opinión pública sobre la energía nuclear sea irrelevante. Es cierto que el debate sobre la energía nuclear era disperso y desorganizado antes de Fukushima, lo que demostraba la lenta percepción del público sobre la energía nuclear (en especial en temas de seguridad)  y las oportunidades limitadas para la participación en la toma de decisiones nucleares. Pero después de Fukushima, el público comenzó a prestar más atención. El debate se intensificó, se desataron protestas y los gobiernos locales se vieron con proyectos nucleares bloqueados o hasta varados por la oposición pública. De ahora en adelante, la puesta en práctica de los planes de China para el desarrollo nuclear requerirá el apoyo sostenido y firme del público. Para recibir dicho apoyo, el gobierno debe permitir una mayor participación del público durante el proceso de espera y de concesión de licencias. El gobierno y la industria deberán responder de manera activa y transparente a las preocupaciones del público sobre la seguridad nuclear o los accidentes nucleares. (Ocultar la información y los errores cometidos sólo socava la confianza del público en el gobierno). El gobierno también deberá intentar educar al público sobre la energía y seguridad nuclear; las iniciativas educacionales deberán ser más eficaces si van a llevarlas a cabo el gobierno en vez de las compañías eléctricas .

Un gran esfuerzo. Alrededor del mundo, las preocupaciones de seguridad que rodean la energía nuclear se han intensificado como resultado de Fukushima. Pero dada la alta demanda de electricidad en algunos países en vías de desarrollo y las extremas condiciones medioambientales, la industria nuclear mundial se las ha arreglado para poder seguir adelante. De todas formas, cualquier país en vías de desarrollo que esté considerando el desarrollo o la expansión de su sector de energía nuclear debe estar al tanto de los retos que implican. Esto incluye la complejidad de ingeniería y las exigencias financieras. También incluye la aceptación pública, un tema que debe ser analizado detenidamente con antelación. La energía nuclear también requiere un plan integral de desarrollo, que tome en cuenta la demanda de electricidad en el país, la mezcla energética, las características económicas, las capacidades técnicas, la geografía y otros. En el ámbito de la seguridad, los países en vías de desarrollo podrían apropiarse de los reglamentos, reglas y estándares de los países vendedores, pero los retos permanecerán. Algunos estándares no aplicarán o tendrán que aplicarse diferentemente en sus nuevos entornos y, de todas formas, estos estándares evolucionarán de manera continua. Las naciones en vías de desarrollo deben entender que, si van a establecer una cultura firme de seguridad, un sistema de buen funcionamiento para la garantía de calidad y un sistema eficaz para el cumplimiento regulatorio y de la supervisión, se requerirá mucho tiempo y un gran esfuerzo.